Qué visitar en Requena

A tan solo una hora de Valencia nos adentramos en un paisaje plagado de viñedos, tierras rojas, colores marrones, añiles…estamos en la Tierra Bobal.

Es uno de los términos municipales más extensos de España, con 814 kilómetros cuadrados aunque la población según el INE en 2018 era de 20.227 habitantes. Gran parte de esa extensión de terreno está ocupada por las vides que darán el producto más preciado de la zona, el vino. Visitar Requena es conocer su historia, su proceso, sus tipologías y formas de producción.

El vino llegó a Requena a través de los fenicios, hace 2500 años. Excavaron lagares en roca para elaborarlo y almacenarlo, dando lugar a la Solana de Pilillas, las bodegas más antiguas de la Península Ibérica. Desde entonces esta industria ha ido creciendo y perfeccionando el sistema de producción hasta el día de hoy.

La ciudad de Requena nos habla de esta historia, recorrer sus calles es conocerla. Hay un itinerario trazado que facilita la visita siendo el acceso por la principal cuesta, la del castillo, la cual da acceso a la vieja Villa.

Aquí nos encontramos en la parte más elevada de la ciudad, por eso se ubicó la fortaleza árabe, protegida por muros y torres y con un solo acceso a la ciudad. Era conocida como Al Rakkana, la fuerte, la segura, y así debía ser ya que en este lugar residía la máxima autoridad.

Puerto seco entre Castilla y el Reino de Valencia

Esta zona fue puerto seco entre Castilla y el Reino de Valencia, donde pagar los impuestos entre reinos. Su implicación en la Guerra de Sucesión dejó como recuerdo los túneles que recorren el Barrio De la Villa, para protegerse del asedio austracista.

De su época árabe también podemos observar la Torre del Homenaje, reconstruida por los cristianos en época de los Reyes Católicos. Llama la atención el adorno de cuerda y lazada del primer piso, a modo de envoltura de regalo. La pérdida del carácter defensivo de la ciudad tras la unión dinástica de los reyes de Castilla y Aragón.

La función de ambas construcciones ha ido cambiando a lo largo de los siglos, plaza de toros, trinquete, cárcel, sala de exposiciones…Hoy en día la Torre del Homenaje nos adentra en la historia de la ciudad gracias a un audiovisual muy interesante y la Fortaleza es utilizado como espacio lúdico.

Una vez pasada esta zona nos encontramos con la plaza de la Fortaleza, donde se ubicaban los cubillos o torres redondas que flanqueaban la entrada al castillo, el foso el puente levadizo y el patio de armas.

De aquí accedemos a la Medina, cuyo recorrido nos puede llevar a ver sus siete puertas de acceso y sus cuestas, una de las mas curiosas es la cuesta de las carnicerías, llamada así porque aquí se encontraban los proveedores de carnes de la ciudad

También se aprecia el trazado de sus calles angostas, laberínticas. Dos de las más curiosas son la calle Santa Maria y la calle Somera, en ellas podemos ver antiguas casonas que pertenecieron a los treinta caballeros de la nómina del Rey que repoblaron de la zona después de la reconquista en 1239.

De esta época de reconquista son las tres iglesias que podemos ver en la ciudad, de las cuales solo la Iglesia de Salvador está abierta al culto. Destacan las bellas portadas de la Iglesia de Santa Maria y la Iglesia del Salvador en estilo gótico florido Isabelino y ambas Monumento Nacional desde 1931.

Tesoros eclesiásticos

En la Iglesia de Santa Maria podemos ver la anunciación de la Virgen, la imagen de la Virgen con el niño en brazos rodeada de los doce apóstoles y coronada por figuras angelicales. Desgraciadamente las iglesias fueron muy dañadas en la Guerra Civil y se perdió mucha de su riqueza.

La Iglesia de San Nicolas fue declarada Bien de Interés Cultural en 2008. La Iglesia de Santa Maria y la Iglesia del Salvador con Monumento Nacional desde 1931.

La iglesia de San Nicolas es la más antigua de las tres, en la Guerra de Sucesión lamentablemente su pórtico gótico fue destrozado y restaurado posteriormente en estilo neoclásico. En su fachada podemos ver la imagen de San Nicolas, patrón de Requena. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 2008.

Requena también fue conocida por ser el cuarto centro sedero de España, así lo atestigua la Casa del Arte Mayor de la Seda, donde podemos ver un telar y aprender sobre esta industria. Valencia solía proveer la materia prima y a través del puerto de Sevilla y Cádiz se exportaba a las Américas.

Requena fue conocida por ser el cuarto centro sedero de España

Gracias a la industria sedera, el cultivo de vid y cereales se enriqueció y triplicó sus habitantes. Desgraciadamente la pebrina y la peste causó en el siglo XIX una caída drástica de producción que no pudo recuperarse. Relacionada con esta época por albergar una fábrica de manufactura de seda es la casa de los Pedrón. Felipe II concedió a esta casa el derecho de asilo, tradición por la cual delincuentes y maleantes podían aferrarse a la cadena del perdón y no ser detenidos hasta no comprobar los hechos delictivos.

El tesoro escondido en las cuevas de la Villa

En la ciudad encontramos diversos lugares relacionados con el vino como Ferevin, la Sede de la Ruta del Vino, el Museo de la Fiesta de la Vendimia, o el Museo del vino. Un lugar importante es la plaza del Albornoz, o del coronel Ruiz de Albornoz. Aquí se han celebrado festejos, corridas de toros, nombramientos e incluso ejecuciones y hoy albergan un tesoro digno de ser visitado, las Cuevas De la Villa.

Estas cuevas fueron excavadas en época árabe. A pesar de ser sencilla la excavación dado el material que las compone (caliza y arcilla) es inevitable pensar las pésimas condiciones de vida de los jornaleros que excavaron los 1200 metros cuadrados que componen este lugar, la oscuridad, el polvo y la humedad que soportaban a cambio de un salario para poder sustentar a la familia.

Todavía podemos ver los respiraderos en el techo de las cuevas que además de aportar oxígeno en algunos casos la forma en sellar la cueva y conservar el grano. Aún podemos ver la escaleras que antaño eran utilizadas por los moradores de las viviendas superiores y los utensilios de arcilla para la conservación de los alimentos.

Las cuevas permanecieron escondidas hasta finales de los años 70 del pasado siglo

La arena y arcilla extraída fueron utilizadas para la construcción de las viviendas, que curiosamente volvieron a sepultarlas en el siglo XVIII. Cuando las casas a las que pertenecían fueron destruidas los restos colmataron esta joya que estuvo escondida hasta los años 70 del pasado siglo, cuando se pusieron en valor. Para ello se conectaron 22 cuevas que tuvieron diversos usos, funcionaron como almacén de grano, como bodega, como pozo e incluso osario.

Las tinajas eran utilizadas para conservar comida, almacenar grano, vino, aceite e incluso pan. Había formas de conservar estos alimentos para poder alimentarse en época de carestía, y muchos eran conservados en el pósito o cueva comunal.

El agua permitía la resistencia en caso de asedio. Requena tenía mucha en el subsuelo

La gran riqueza tanto de las cuevas como de la ciudad era el agua, ejemplo de ello es el pozo de 15 metros que podemos ver en estas cuevas. El agua era poder de resistencia en caso de asedio y Requena tenía mucha agua en el subsuelo.

Otra de las funciones de esta cueva fue el funcionar como osario De la Iglesia del Salvador y es que hasta 1813 la ciudad no disponía de cementerio municipal. Cuando la cripta de la iglesia no tenía más capacidad se utilizó esta cueva como fosa común hasta la creación del cementerio municipal, donde hoy descansan estos restos.

Dónde comer

Después de esta visita nosotros nos quedamos a comer en uno de los muchos restaurantes que hay en la ciudad. La oferta es amplia y me consta que la gastronomía es fantástica.

Nosotros nos decantamos por El Yantar, la cocina de Pilar y fue todo un acierto, un placer para el paladar. A mí me encantó la ensalada Food Xperience y el arroz meloso de secreto ibérico y boletus. Y por supuesto sus postres, no pudimos resistirnos a la tarta de queso y la torrija. En cuanto al vino…..déjate aconsejar…….estás en tierra de expertas y expertos en la materia. Si puedes reservar antes de ir puedes incuso comer en la cueva.

Si aún te quedan ganas por la tarde no me iría de allí sin probar una cata de vinos, hay muchas bodegas para ello, todas diferentes pero con nexo común, pertenecer a la ruta del vino y Tierra Bobal.

Si quieres seguir descubriendo, probar sus manjares y degustar sus vinos estaré encantada de poder mostrarte todo lo que este lugar tiene para ofrecer.

Qué ver en Xàtiva

La ciudad de las mil fuentes

Xàtiva es una de esas ciudades en las que guiar es un reto y un placer por toda su riqueza monumental, histórica y artística. Gracias a su orografía ha sido a lo largo de la historia un paso estratégico para las rutas comerciales y militares y, por tanto, un lugar ideal para fundar un núcleo urbano. De hecho, tanto íberos como romanos dejaron su impronta. Fue, precisamente, en el recinto romano-visigodo donde los musulmanes decidieron establecerse para luego expandirse extramuros.

Con la llegada de los árabes, el agua potable se extendió a la medina y los arrabales, y se perfeccionaron los sistemas de riego, que permitieron pasar de la agricultura de secano a la de regadío gracias a una red de aljibes y la acequia de la Vila.

La ciudad creció falda abajo, dividiéndose en dos zonas: la mezquita Mayor y la zona residencial mas alejada del centro. En esta época se construyeron mezquitas y palacios con hermosos jardines y estanques. Se construye también el primer molino papelero de España, cuya producción era de tan buena calidad que aún hoy en Marruecos se habla del papel xativi.

Reconquista de Jaime I

Años más tarde, Jaime I reconquistó la ciudad gracias a los pactos con la población autóctona, y por ello se mantuvieron las estructuras musulmanas. Los árabes se ubicaron en los arrabales, los judíos en el sudoeste de la Medina y los pobladores aragoneses y catalanes en la ciudad amurallada.

Xàtiva es una de esas ciudades en la que guiar es un reto

Es el momento de la «arquitectura de reconquista», siendo las iglesias y ermitas los edificios más singulares. De este tiempo data San Félix, Santa Tecla y el Hospital Real de los Pobres.

La ciudad se expande en el siglo XIV con la construcción del Convento de las Clarisas, de los Dominicos y la Iglesia de Sant Pere. El castillo pasó a ser prisión de Estado de la Corona de Aragón, donde encerraban a príncipes, nobles y miembros del alto clero.

En este momento la ciudad se enriqueció, se mejoraron las vías de comunicación y se experimentó un auge en el comercio y en el arte. Era tal su importancia que sería la segunda en votar en las Cortes Valencianas, después de Valencia. Las Germanías también tuvieron un papel destacado. De hecho, aquí surgió el personaje de l’Encobert.

¿Quieres conocer un poco más de la ciudad?

Una buena zona para dejar el coche sería cerca de la Avenida de Selgas, donde está el ayuntamiento y la oficina de turismo. Justo al lado, podemos ver la Casa Botella, uno de los muchos edificios modernistas construidos tras el derribo de la muralla.

Las murallas adquirieron su extensión definitiva en la Guerra de los dos Pedros (XIV), pero en 1874 se derribaron y hoy quedan solo 3 km de esa antigua muralla que aún pueden verse en la Avenida de Selgas

Lo primero que llama la atención es la cantidad de fuentes que hay en la ciudad, tantas que recibe el sobrenombre de la ciudad de las mil fuentes, aunque se han documentado 800. Hay tres tipos: las reales, mantenidas por el Estado, las vecinales y las particulares, a las que les llegaba un diámetro de agua. Las fuentes de Xàtiva se abastecen de dos manantiales, el de Bellús y Canals.

La ruta de las fuentes

Precisamente, una forma de conocer la ciudad es a través de la conocida como ruta de las fuentes. La primera que nos encontramos está al lado de la oficina de Turismo: la Fuente del León, del siglo XIX.

Se han documentado hasta 800 fuentes

Todas ellas tienes una estructura similar: un basamento que servía como abrevadero para animales y un fuste con caños para que los habitantes de la ciudad pudieran beber agua y una copa que solía estar decorada al gusto de la época.

A mí la que más me gustó fue la Fuente de los Veinticinco Caños. De composición mural, se construyó a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Consta de 25 caños de bronce con forma de serpiente y destaca el relieve del mascarón del centro por donde cae mayor caudal. Este es el primer punto de salida de agua que viene del manantial de Bellús.

Si subimos por la calle Portal de Lleó, a la izquierda nos encontramos con el Convento de Santa Clara, de estilo gótico mudéjar. Aquí se ordenaban las mujeres nobles. Fue un lugar destacado en el siglo XVII. Cuenta la leyenda que en este lugar se obró un milagro.

Al pasar por delante del cenobio en procesión, el lirio que la imagen de la virgen llevaba en una mano se dobló, poniendo fin a la gran peste que acabó con la vida de 3.000 personas. En este momento, nació la devoción a la Virgen de la Seo. El convento sufrió daños durante la Guerra Civil, pero posteriormente fue reconstruido.

En la plaza de la Trinidad se encuentra la bella puerta flamígera (s. XV) del Convento de Los Trinitarios, cuyo monjes fueron desalojados en 1820 con la desamortización de Mendizábal para su posterior segregación con diferentes usos. Fue casino republicano hasta 1939 y Archivo Municipal desde 1986. El antiguo campanario del convento es hoy una casa privada modernista.

El edificio junto a la Fuente de la Trinidad es el Palacio de Alarcón. Adquiere su nombre en el siglo XVIII cuando es adquirido por la familia Alarcón, hoy se ubican los juzgados. Destaca la disposición asimétrica de los vanos en la fachada principal y la balconada desplazada a la izquierda para que la familia pudiera ver las procesiones que llegaban por la calle Moncada.

Continuamos el recorrido hasta la plaza Alejandro VI. Aquí podemos ver la Fuente de Aldomar, del siglo XVIII, y la casa que fue propiedad de los Borja durante generaciones y reformada a mediados del siglo XVI. Fue la casa natal fue la casa natal de Rodrigo de Borja, futuro Alejandro VI.

La ruta en este punto ofrece dos opciones: continuar la calle hasta el final para poder ver la Iglesia de Sant Pere (XIV), el antiguo convento de Sant Onofre (XVIII) y la Fuente de los 25 caños, regresar por la vía Segurana, San Cristóbal y l’Ardiaca hasta la Basílica, o volver por la calle Bosch y San Vicente y llegar directamente.

Al lado de la plaza de Calixto III se encuentra la Casa Artigues. Hoy es la oficina del consumidor. Aquí podemos admirar el retablo de azulejos rococó dedicado a San Jacinto, religioso y misionero español que fue martirizado en el siglo XVIII. También aparece la Virgen de la Seo y personajes célebres como Calixto III y Alejandro VI.

En la Plaza podemos contemplar tres edificios importantes. En primer lugar, la Colegiata-Basílica menor de Santa Maria, construida sobre la Mezquita Mayor. Fue consagrada por Jaime I bajo la advocación de la Virgen María y la mantuvo intacta por su excepcional belleza.

Visita a la colegiata/basílica

Al edificio se le fueron añadiendo capillas y en 1413 fue erigida colegiata. En 1596, los jurados de la ciudad deciden construir un nuevo edificio con planta de catedral gótica. La construcción duró 350 años. Su torre campanario es la segunda más alta de la Comunidad Valenciana. En 1973, se declaró Basílica Menor.

Sus cuatro puertas de acceso han sido dedicadas a diferentes santos y la entrada principal a los papas de la familia Borja: Calixto III y Alejandro VI, que asumen el pontificado en el siglo XV.

Ellos impulsaron la ciudad fuera de nuestras fronteras y aportaron beneficios y riquezas culturales y artísticas, tales como la capilla de Santa Ana, la ermita de Santa Ana y la publicación del primer libro impreso en España gracias al esfuerzo del noble setabense Luis Despuig. Proporcionaron muchas obras a la colegiata que hoy día permanecen en el museo, muy recomendable para ser visitado.

Justo al lado nos encontramos el Palacio del Arcediano, del siglo XIII. Es un edificio gótico que formaba parte del conjunto de casas y palacios ubicados en esta zona y relacionados con los cargos eclesiásticos vinculados a la colegiata. El arcediano era quien ejercía la jurisdicción por delegación del obispo y administraba los bienes eclesiásticos y atendía a los más necesitados, de ahí el nombre del edificio.

También tenemos el Convento de San Doménec, fundado por Jaime I, y el antiguo hospital, que desde el siglo XV ha mantenido su función sanitaria. Era un hospital de pobres mantenido por el rey, limosnas y órdenes religiosas.

Fue declarado BIC en 1985. Destaca su fachada con la imagen de la Virgen y el coro de ángeles. Quedó muy dañado por el incendio de 1707 y restaurado posteriormente.

De aquí podemos ir a la Plaza del Mercado y disfrutar de sus preciosos soportales, además de degustar la rica gastronomía de la ciudad; en especial, un buen almuerzo para reponer pilas. Los fines de semana es el lugar de encuentro para tomarse una copa y el ambiente está muy animado. Queda atrás el tiempo en que esta plaza fue lugar de proclamaciones reales, subastas de obras e incluso ejecuciones públicas.

Muy cerca del mercado se encuentra el Museo Municipal de la ciudad que está formado por el Almudín (XVI), y la antigua Aduana de Mercancías. El patio central estuvo destinado a lonja de contratación de trigo y depósito par abastecer la ciudad.

Visita al museo municipal

El Museo posee importantes colecciones pero el cuadro más famoso es el de Felipe V colgado cabeza abajo. Esto se debe a que en la Guerra de Sucesión donde había dos sucesores al trono, Carlos de Austria y Felipe de Anjou el pueblo se decantó por el bando austriaco y en la Batalla de Almansa las tropas franco-castellanas asediaron la ciudad, echaron a los habitantes, la quemaron (por ello les llaman los socarrats) y cubrieron el campo con sal para estropear las cosechas. Como venganza en 1945 el cronista Carlos Sarthou colgó bocabajo el retrato del Rey y estará así hasta que un Borbón visite la ciudad.

Si aún te quedan ganas de Museos te recomiendo visitar el Museo de Bellas Artes, es muy interesante y merece la pena visitarlo y dar un paso por la calle Moncada y admirar las maravillosas fachadas modernistas de sus edificios.

El castillo de Xàtiva

Después del centro histórico te recomiendo visitar el Castillo de Xàtiva, imponente fortaleza que nos muestra el poder que tuvo la ciudad antaño. Se puede subir caminando y ver los restos romanos, la Ermita de Sant Josep y la Iglesia de Sant Feliu. O se puede subir en coche ya que hay dos zonas donde aparcar.

La fortaleza se divide en dos partes, el castillo Mayor y Menor, conectados por una muralla que formaba parte de la muralla urbana de la ciudad que data del siglo XI y que fue reformada a finales del siglo XII – comienzos del XIII y restaurada en el siglo XVI.

El castillo se encuentra a 850 metros de altura, en el monte Vernissa, siendo un punto estratégico desde donde controlar y protegerse. Tiene un kilómetro de longitud. Esta fortaleza fue construida con base íbera y cartaginesa pero tanto romanos como árabes y cristianos han dejado su impronta.

El castillo se encuentra a 850 metros de altura

Pasear por sus restos es trasladarse a aquella época, es recorrer tiempos remotos y entender la historia de la ciudad a través de su castillo. Está bien señalizado y bastante intuitivo. Hay varios puntos interesantes, como las diferentes puertas de acceso, la capilla de Sant Jordi, la plaza de armas, los grafitos islámicos, la capilla gótica de Santa Maria, la Torre de San Jorge y la Prisión.

En esta fortaleza tenemos diversas puertas porque en el punto mas alto se resguardaban las tropas de más nivel y las personas de más importancia, era el punto más protegido. La puerta más conocida es la de Aníbal, ya que se dice que el general Aníbal estuvo de camino a Roma e incluso que aquí se casó con una princesa íbera y tuvo un hijo.

Algo que veremos todo el tiempo en este castillo son las fuentes o aljibes, era una riqueza ya que en caso de asedio la posesión de agua permitía resistir durante más tiempo. Los aljibes del castillo tienen mucha capacidad, muchos de ellos estaban tapados para evitar que les pudieran entrar las flechas envenenadas disparadas por el enemigo.

La prisión albergó nobles y gente ilustre, entre ellos el conde de Urgel que estuvo 9 años sin ver la luz del sol y dicen que al salir quedó ciego. El conde murió en el castillo y su sarcófago está en la capilla de Santa Maria.

Después de visitar el castillo una buena parada es la terraza del Bar del Castillo para tomar algo y reponer fuerzas.

Xàtiva bien merece la pena un día de visita y si tienes más días… aún queda mucho por descubrir.

Si quieres descubrir Xàtiva de la mano de una guía oficial, no dudes en contactar conmigo

La herencia alfarera en Agost

Los pueblos son pequeñas joyas que conservan la etnografía, la cultura, la historia y las tradiciones de todos aquellos que nos precedieron, y es nuestra obligación conservar para futuras generaciones.

En el pueblo de Agost, a tan solo 18 kilómetros de Alicante, han sabido poner en valor la industria alfarera y recuperar todos aquellos elementos que le dieron la identidad que tiene hoy en día.

Nuestra visita comienza en la «fuente de la plaza», construida en el siglo XVIII, centro de reunión para las mujeres del pueblo que venían a llenar sus cántaros y a contarse todas las novedades acaecidas.

Plaza de España

Esta fuente está situada delante del Ayuntamiento, en la plaza de España, punto importante para los agostenses ya que en ella se celebran las «Danses del Rei Moro», rito de paso en el cual los jóvenes que cumplían 18 años e iban a realizar el servicio militar bailaban en dicha plaza. El pueblo se ha encargado de preservar esta tradición y mantenerla viva en sus fiestas de agosto.

La nomenclatura de las calles representan bellas imágenes realizadas en cerámica que hacen alusión al nombre de las mismas, los canteros, el morelló, Plaza de España….

Seguimos nuestro paseo a través de la calle de la Font para encontrarnos con la Fuente y el Lavadero, estos estaban fuera del pueblo y era donde las jóvenes casaderas solían venir a buscar pretendiente.

Es curioso ver en la fuente los agujeros que los botijos han ido dejando con el paso del tiempo al dejarlos apoyados una vez que estaban llenos. El botijo que solían utilizar para portar el agua se llama culona, debido a la base que tiene para poder apoyarlo en el filo de la fuente.

Junto a la fuente nos encontramos el lavadero, del cual se tienen noticias desde 1830 y que estuvo en uso hasta hace muy poco. Este lavadero además de ser punto de encuentro para las mujeres del pueblo y los alfareros. Era el lugar para estar al día de cualquier noticia y tuvo mucha importancia durante las epidemias, ya que el gobierno pedía que se lavara la ropa regularmente para evitar enfermedades. En el lavadero las mujeres se peleaban por los puestos de lavado, ya que algunos estaban mas cotizados que otros, y utilizaban las distintas balsas dependiendo del tipo de ropa, quedando la última para el uso alfarero.

Seguimos por el carrer de les Cantereries para descubrir los restos de antiguos hornos que servían de estufa a los más pequeños del pueblo en las tardes frías de invierno. Esta calle angosta estaba repleta de hornos alfareros, en su momento álgido hubo hasta 33 alfarerías.

Aún es posible imaginar el ir y venir de las carretas cargadas con las piezas que iban punteando por rayas a modo de ábaco para llevar el control de las que salían de los hornos, cada rayita correspondía a una carga de 10 botijos.

Aún podemos ver en las paredes los arañazos de la leña que venía cargada en carretas para ser utilizada en los hornos. Cada detalle de esta pequeña calle nos retrotrae en el tiempo y es fácil imaginar las duras condiciones de vida de estos artesanos alfareros. El trasiego de carretas, las necesidades de leña que había que preparar, el humo constante que ha marcado el color tan típico de las casas del pueblo, que parecían a medio hacer y que hoy en día aún conservan esta característica identitaria.

En esta misma calle nos encontramos con la pequeña ermita de Santas Justa y Rufina, construida por iniciativa de los alfareros que pidieron su intercesión y ayuda por un pleito contra el Barón de Cortes que duraría diez años pues este quería cargarles impuestos por torno en lugar de por alfarería, lo que empobrecería aún más su ya precaria situación.

Nuestra visita nos lleva para finalizar al Museo de la Alfarería, donde se encuentra la figura de la Peona, un reconocimiento al trabajo tan duro que realizaban las mujeres al prepara el barro y transportar las piezas terminadas para que se secaran al sol.

En este museo es posible ver el proceso de elaboración de los botijos, las piezas más populares y el uso de la cerámica a través de la historia y de nuestra vida cotidiana.

Es curioso que el museo se haya erigido gracias a una señora alemana, Ilse, que quedó maravillada al ver la tradición alfarera de Agost y que impulsó la creación del mismo. Gracias a su iniciativa y al apoyo del pueblo ahora podemos disfrutar de una colección de piezas de cerámica y botijos, que ponen en valor esta tradicional artesanía que un pueblo como Agost ha sabido preservar y transmitir.

Un lugar que no te dejará indiferente, donde queda patente que el respeto por las tradiciones, la artesanía y la industria local puede ser un gran revulsivo para estos pueblos que tienen aún mucho que contar.

València – Centro histórico

Uno de los tours que más frecuentemente realizo es la visita al centro histórico de Valencia. Un recorrido que suele durar unas dos o tres horas, siempre dependiendo del cliente, sus inquietudes e intereses.

El recorrido comienza en Torres de Serranos, antiguas puertas de entrada a la ciudad. De las doce puertas de ingreso de nuestra antigua muralla solo dos permanecen en pie, las Torres de Quart y las de Serrano. Comenzando nuestra visita en estas torres del siglo XIV conoceremos su uso como parte de la ciudad amurallada y el contexto histórico en el que fueron realizadas.

Torres de Serranos

Desde allí me gusta ir a Plaza de la Virgen, pues es el lugar donde nació Valentia Edenatorum en el 138 a.C. Este lugar es idóneo para contar donde nació nuestra ciudad, el porqué el Cónsul Decimo Junio Bruto decidió que éste era un lugar óptimo para establecerse.

En esta plaza tenemos edificios emblemáticos como el Palau de la Generalitat, edificio del siglo XV cuya función primigenia sería la recaudación de impuestos para la corona. Otro edificio emblemático es la Basílica de los Desamparados, templo religioso que alberga a la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados y donde podemos observar los maravillosos frescos de Antonio Palomino.

Otro edificio importante es la Catedral, con su torre campanario Miguelete. Edificio que se comenzó a construir en el siglo XIII siendo finalizado en el siglo XVIII. En ella podemos disfrutar del Santo Cáliz, la Capilla de los Borja y el maravilloso altar con los ángeles músicos, entre otros objetos muy valiosos.

Otro lugar indispensable es la Plaza Redonda, lugar con un encanto especial que me ayuda a explicar la Valencia del siglo XIX, y la Plaza Lope de Vega, donde se encuentra «La Estrecha» la casa más estrecha de Europa.

Algo que incluyo en mis tours es la visita a la Lonja de la Seda, edificio Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1996. Uno de los edificios más bellos del gótico civil, su salón de contratación, con las imponentes columnas simulando palmeras, su decoración tan detallada….es un lugar que me encanta descubrir a los visitantes de mi ciudad.

Justo enfrente nos encontramos con la Iglesia De los Santos Juanes, Monumento Histórico Nacional desde 1947. Como muchas otras parroquias de Valencia. Su origen fue una antigua mezquita convertida en ermita, situada extramuros hasta la construcción de la muralla cristiana. A lo largo de la historia ha sufrido muchos cambios que nos conducen por interesantes momentos históricos de la ciudad.

Muy cerca de aquí está el templo de los sentidos, el mercado central. Es uno de los principales lugares a visitar en la ciudad. Sus colores, olores y sabores son un placer para cualquier visitante. Es muy gratificante explicar los productos y gastronomía típica de la zona, su conexión con la historia y cultura de Valencia.

De aquí me gusta pasar por la fachada del Marqués de dos Aguas, actual Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias. Este museo alberga la mayor colección nacional de cerámica desde el siglo VIII hasta la actualidad. Otra de las fachadas emblemáticas es la del Banco de Valencia.

Dos edificios para no perderse son la Plaza de Toros, edificio de estilo neoclásico declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural y donde se celebran diversos actos a lo largo del año, y la Estación del norte, edificio modernista realizado por Demetrio Ribes a principios del siglo XX.

De aquí suelo ir hasta la Plaza del Ayuntamiento para terminar mi tour. Esta plaza me gusta especialmente porque alberga preciosos edificios como el del Ayuntamiento y el de Correos. Sobre todo me gusta esta plaza por los puestos de flores que la rodean y porque aquí se celebran nuestras tradicionales «mascletás», uno de los actos más conocidos de nuestra fiesta más internacional, las Fallas. No imagino mejor forma de terminar el tour.

Si te animas a visitar la ciudad puedes contactar conmigo y adaptaré el tour a tus necesidades e intereses. Será un placer poder mostrarte mi ciudad.

València – Parque natural de la Albufera

Uno de los placeres de ser guía turístico es poder trabajar en entornos como el de la Albufera. Si estás en València, no dejes de visitarla, puedes llegar en coche por la CV500 o bien puedes ir con el autobús de la EMT Línea 25 que tiene salidas frecuentemente.

Por el camino dejaremos a la izquierda el pueblo de El Saler, llamado así porque aquí se almacenaba y secaba sal, que luego pasaba a formar parte del patrimonio real.

Un poquito más adelante empezamos a ver los campos de arroz que desde el siglo XVII han ido ganando terreno al lago gracias a las especiales condiciones de inundabilidad y la poca profundidad del lago.

Los campos de arroz desde el siglo XVII han ido ganando terreno al lago»

Estos lucen diferentes colores dependiendo del momento del año en que visitemos la zona. En abril y mayo se siembra y deja paso en verano al manto verde que cubre toda la zona.

En septiembre, después de la siega los campos aparecen desnudos esperando a ser inundados en la «perelloná» que va de noviembre a enero.

En este momento se anegan los campos para evitar plagas, el crecimiento de malas hierbas y lavar el terreno de sales. Es en este momento cuando la Albufera recupera su imagen de antaño, su tamaño original aunque podemos seguir viendo las líneas divisorias que forman los tancats». Estas líneas se levantaban para delimitar los campos de los distintos propietarios, usando la tierra sobrante.

Desde que el parque fue declarado parque natural en 1986 se han implementado medidas para la buena convivencia de estas explotaciones agrícolas y el lago de la Albufera.

El arrozal tiene un alto valor ecológico, industrial y paisajístico. Es un hábitat imprescindible para el funcionamiento ecológico de la Albufera, una actividad económica tradicional y es fuente de alimentación para las aves que cada año visitan el parque.

Un poquito más adelante nos encontramos con la Devesa del Saler, el pulmón de València, de dimensiones reducidas pero altísimo valor ambiental.

Su clima y características peculiares hace que la fauna y flora sea muy diversa, al igual que su paisaje. Encontramos más de 400 especies vegetales distintas entre las cuales se encuentran el lentisco, la siempreviva y los arbustos que abrazan a los pinos para recibir su sombra.

Devesa del Saler

Más adelante ya avistamos el lago, el «estanque tranquilo» de los romanos y la «Albuhaira o pequeño mar» de los árabes.

Su formación se debe al cierre de una bahía, el arrastre de sedimentos del río Turia y Júcar gracias a las corrientes marinas que elevaron una línea de costa artificial que acabó separando el mar de este lago. Hoy ambos están comunicados mediante golas o compuertas que regulan el nivel del agua en el lago.

Gola de Pujol. Imagen de Generalitat Valenciana

En su origen el agua era salada pero gracias a los «ullals» o manantiales de agua dulce que pueblan el lago y al aporte sobre todo del río Júcar que riega esta zona gracias a la red de acequias y canales presentes ya desde época romana y árabe, ésta ha pasado a ser dulce.

Una de las actividades que no podemos dejar de hacer es pasear en barca por el lago en un albuferenc, la barca típica que ya desde antaño transportaba mercancías y personas pues el pueblo del Palmar solo tenía acceso por barca.

Las barcas se impulsaban gracias a las perchas. Hoy se impulsan a motor, aunque siguen ayudándose de la percha para las maniobras.

Albuferenc y percha
Paseo en barca por la Albufera de València

La Albufera es destacada en Europa por la diversidad de aves que cada año la visitan, llegando a contarse 250 especies distintas.

Es uno de los humedales más importantes de Europa y uno de los espacios naturales más representativos de la Comunidad Valenciana. En ella podemos encontrar aves acuáticas, patos, garzas, garcilla cangrejera, charranes y muchas especies consideradas raras o amenazadas a nivel europeo. Además en el lago podemos encontrar el fartet y el samaruc, dos endemismos en peligro de extinción y ahora criados en las reservas del lago.

Ya en época árabe se pescaba en el lago, Jaume I reconoció esta actividad legalmente a partir de 1250 a cambio de una quinta parte para el patrimonio real. Ello llevó a vecinos de Ruzafa a construir barracas para sus aperos de pesca. En la segunda mitad del siglo XVIII los pescadores y sus familias establecieron su residencia en el Palmar, dando lugar al crecimiento del pueblo.

Las casas eran barracas, casas tradicionales de una planta, hechas con materiales del entorno, con dos puertas orientadas este-oeste para airear la estancia, una cocina/salón y dos dormitorios.

En la puerta de levante una parra proporcionaba sombra en verano y sol en invierno. Las de pescadores no tenían planta superior pero las de huerta sí, que servía de almacén y para la cría de gusano de seda.

Esta es la particularidad de este parque natural, ser un ejemplo de la interacción del hombre y la naturaleza ya que en él conviven el cultivo del arroz, el lago y un pueblo, algo poco habitual.

La Albufera es un ejemplo de la interacción del hombre y la naturaleza»

Increíble pensar que este lago fue vendido por el rey Alfonso XIII al Ayuntamiento de València por un valor de 1.000.000 de pesetas (unos 6.000 €) pero gracias a eso, hoy podemos disfrutar de un entorno natural en el que el reloj se para y el silencio da paso al canto de los pájaros que habitan en la zona.

Si el tiempo te lo permite, te recomiendo pasear a la hora del atardecer, las puestas de sol en la Albufera te hacen sentir parte de un cuadro pintado por el mejor de los artistas

Otra forma de visitar la Albufera es recorrerla en bicicleta, es una ruta muy recomendable para poder acercarte de otra forma a la Albufera y disfrutar de su paisaje.

Recorrido en bici por el Palmar y la Albufera

Te recomiendo no irte del Palmar sin probar una paella típica. En su origen eran con pato y aquí puedes probarla, pero cualquier tipo de paella está buenísima y si quieres disfrutar de este plato típico, este es el lugar.

Tradicional paella.

La Albufera es, en resumen, un ejemplo de cómo la simbiosis entre el hombre y la naturaleza aún es posible si existe voluntad y respeto por el entorno que nos rodea, si somos capaces de entender que es nuestra obligación preservar esta joya para las generaciones futuras. Es responsabilidad de todos.


Volver a Huéscar, Granada, volver a las raíces.

Hoy, 28 de febrero, es el día de Andalucía y he querido homenajear a esta tierra contando uno de los viajes más entrañables que pude hacer en 2020.

Justo antes de que la pandemia comenzase y que todo el mundo se viese inmerso en una pesadilla, nosotros pudimos cumplir uno de los sueños de mi padre, volver a su tierra, al lugar donde nació y creció.

Nos parecía muy bonito poder contribuir a realizar ese sueño y ser parte de él, así que nos pusimos y en dos horas y media nos trasladábamos de Elche a Huéscar, en el Altiplano granadino.

Huéscar

La primera sorpresa fue al llegar a Cuevas la Atalaya El lugar es precioso, os dejo imágenes para que podáis ver lo bonitas que son las cuevas por dentro. Además el propietario, Ángel, es encantador, nos recomendó cosas que ver en la zona y fue muy simpático y acogedor con nosotros. Si estáis por la zona, no dudéis en alojaros aquí, dormir en una cueva es una experiencia que no olvidaréis. Por cierto, podéis llevar carbón y hacer una barbacoa fuera, o encender la chimenea de la cueva…y pasar una noche muy romántica si vais en pareja.

Fue un momento emocionante. Al decirle que veníamos a ver donde creció mi padre nos preguntó el apellido y nos sorprendimos al comprobar que conocía a parte de nuestra familia.

Es algo muy curioso que en muchas zonas de Andalucía se conserva la costumbre de conocer a las familias por el apellido o el «mote»; es decir, el sobrenombre con el que se conocía.

Una vez instalados nos dispusimos a recorrer un poco la zona. Se puede observar que hay muchos huecos en las laderas de las montañas, son las antiguas cuevas que datan de tiempos inmemoriales y que en época medieval (S.V al XVII) sirvieron de cobijo a los moriscos que huían de la medina y de otras regiones de la península tras la orden de expulsión promulgada por Felipe III.

Otro momento de expansión de estas cuevas fue a finales del S.XIX y primera mitad del S.XX. Es un buen momento para la industria azucarera y agrícola y muchas familias de origen humilde buscarán una vivienda barata y que se adaptara a sus necesidades. Hoy muchas de ellas gracias a la adaptación y modernización de las mismas están siendo reorientadas al Turismo.

Cuevas de Huéscar

Nuestra exploración nos llevó a Fuencaliente, un manantial a 2 km del centro de Huéscar. Se puede ir en coche, pero un paseo y respirar aire puro también vale la pena. Su acceso y uso de la zona recreativa es gratuito. Además hay un restaurante que en verano imagino ha de estar lleno. 🙂

Es un lugar precioso donde disfrutar de la tranquilidad, el baño, la sombra y el juego. Las aguas son naturales, por lo que mantienen una temperatura constante de 18º centígrados. Algo que me resultó curioso son la cantidad de peces que había dentro de la piscina. Imagino que en verano no estarán, pero fuera de la temporada de baño he de decir que estaba lleno de ellos.

Este día aprovechamos para recorrer el pueblo. Huéscar apenas cuenta con 8.000 habitantes pero en verano este número se multiplica. En su entorno hay mucho que visitar, sobre todo es un lugar idóneo para los amantes de los yacimientos arqueológicos, ya que cuenta con muchos restos y este es uno de los asentamientos más antiguos del continente europeo.

La situación estratégica de Huéscar entre la meseta y el sureste de la península hizo de ella un lugar de paso para diversas civilizaciones que han ido dejando su impronta en la zona.

Esta herencia y el buen hacer de estos pueblos ganaderos y agrícolas ha favorecido que su reconversión al turismo esté siendo un éxito. Tanto Castril, Castilleja, Galera, Huéscar, Orce y Puebla de Don Fadrique se han unido para poner en valor unos restos que nos cuentan la historia de nuestros antepasados más lejanos.

Las casas señoriales de Huéscar y su hermoso templo gótico renacentista el siglo XVI, la Colegiata Santa María, muestran en sus fachadas un pasado glorioso, bañado de escudos nobiliarios y riqueza que hacen honor al poderío que llegó a ostentar la villa.

El punto más concurrido de la villa es sin duda la plaza y el mercado, donde no pudimos resistirnos a la tentación de comprar embutido de la zona (morcilla, relleno, blanco…) y tomarnos una cervecita al sol.

Nos dispusimos a seguir con nuestro paseo y al lado de la Colegiata Santa María entramos a la joyería de Emilio Galera, primo de mi padre al que no había visto desde que eran pequeños.

Fue muy emotivo el reencuentro y me siento muy agradecida de haber podido vivirlo en primera persona porque es una muestra de que las buenas relaciones que se forjan en la niñez perduran a pesar de la distancia y el tiempo. Ver cómo se miraban, se abrazaban, se besaban y recordaban pasajes de una infancia ya lejana pero muy vívida, nos hizo partícipes de un momento único.

Reencuentros felices

Tras tanta emoción nos dirigimos a Cuevas de Alkadima, un lugar maravilloso donde cobijarse en un día caluroso a la sombra de una parra y disfrutar de su exquisita carne a la brasa. No dejes de visitar el restaurante pues está formado por multitud de cuevas. Nosotros tenemos pendiente volver en una día de frio invierno para poder disfrutar de una cena al calor de una de estas cuevas tan acogedoras.

El paisaje que rodea a la villa está salpicado de explotaciones agrarias y ganaderas vigiladas de cerca por la sierra de la Sagra, un macizo majestuoso que domina la llanura circundante. Pero eso ya te lo cuento en otra historia….Seguimos recorriendo la zona. 🙂

Alicante – Hogueras, el fervor de un pueblo.

Desde tiempos remotos los agricultores alicantinos celebraban el solsticio de verano haciendo hogueras. El fuego era el hilo conductor para celebrar el día más largo del año, y la noche más corta. Además de ser un elemento purificador para aquellos que lo contemplaban.

El contacto campo-ciudad hizo que la fiesta se trasladase pronto, aunque no todo el mundo estaba de acuerdo con la idea ya que hubo quejas por las hogueras y los petardos, lo que llevó al alcalde a hacer un bando para prohibirlas.

Un despiste, la picaresca y la avidez del pueblo fueron los que dieron pie a las primeras hogueras permitidas, ya que en 1881 el ayuntamiento olvidó publicar el bando y los alicantinos aprovecharon para celebrar las primeras «fiestas de la calle», donde surgieron los primeros ninots, figuras en forma humana que solían ridiculizar a alguien del barrio.

Hoguera especial de 1946

En 1928 se celebra la primera fiesta oficial de Alicante gracias a Don Jose María Py, gaditano que había vivido un tiempo en València y supo ver la potencialidad de las Hogueras para el Turismo y para el disfrute de los alicantinos.

A partir de ese año la fiesta va tomando forma, se crea la comisión gestora, su himno, las barracas y se instaura la figura de la «Bellea del Foc«. Todos los ingredientes que hacen de esta fiesta algo singular y que solo ha sido interrumpida en dos ocasiones, en la Guerra Civil (1936-1939) y en 2020 debido a la pandemia mundial que estamos padeciendo.

Cada hoguera nace teniendo en cuenta diversos aspectos, el presupuesto disponible, el tema del monumento, el diseño de la figura y el lugar de ubicación. Una vez decidido se piensa en los colores para que armonice con el entorno donde se construirá y se hace la maqueta.

En este proceso han de valorarse el peso, el transporte, el tamaño y las partes que la compondrán y se empieza a modelar y construir el monumento. Los materiales utilizados entre otros son cartón, madera y papel y cada vez se apuesta más por el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente.

Las piezas se construyen por separado, se comprueba el ensamblaje, se numeran y se pintan para después protegerlas con un plástico. Un armazón de madera sustentará todas estas piezas para que se muestren en todo su esplendor. El cálculo de pesos y contrapesos y cómo se quemará el monumento es muy importante para la estabilidad ya que algunas Hogueras miden hasta 17 metros de altura.

Exposición del ninot

Los ninots son figuras con representación humana, hechas de materiales combustibles que ocupan la base de las hogueras. Estas figuras tienen un carácter crítico y burlesco.

Una figura representativa de cada hoguera será expuesta del 18/05 al 04/06 para que los visitantes puedan votarlas. En 2019 la exposición contaba con 188 ninots. De ellos el más votado será indultado y se salvará del fuego, pasando a formar parte del Museo de Hogueras situado en la Rambla.

Mascletà

Masclets

Del 19 al 24 de junio a las 14.00 horas en la plaza de Luceros tras la frase pronunciada por la Bellea “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà” un disparo pirotécnico da paso a composición ruidosa y rítmica que hace vibrar el cuerpo. El ruido lo producen los masclets o petardos de gran potencia sonora. Éstos se unen mediante una mecha que acaba formando una traca.

Cada mascletá está dirigida por una pirotecnia diferente y compiten entre ellas con sus espectáculos ya que la pirotecnia ganadora recibirá un premio en metálico y se asegura su participación el año siguiente.

Bellea del Foc

De enero a abril, cada Hoguera elige en el acto de Presentación donde se les coloca una banda de distinción a su Bellea Mayor e Infantil y cada una va acompañada de dos o cuatro damas de honor.

Ser bellea de una hoguera es un sueño para mucha alicantinas»

Ser bellea de una hoguera es un sueño para muchas alicantinas a pesar de implicar muchas obligaciones. Las belleas representarán a su distrito durante todo el año y entre todas ellas se elige a la Bellea del Foc en el Festival de Elección de la “Bellea del Foc” y sus damas de honor.

Para ser Bellea del Foc es necesario haber sido Bellea el año anterior y tener más de 19 años. Hoy en día no existe límite de edad y se puede vivir en Alicante o en sus pedanías (El Altet, Torrellano o Arenales del Sol).

Desde 2010 un jurado de 9 personas vota en secreto los 7 nombres de su elección y un notario contabiliza los mismos y de entre las 7 más votadas se vuelve a votar en secreto la Bellea del Foc. Este mismo procedimiento es el seguido para elegir la Bellea Infantil y sus damas.

En estos eventos participan todos los foguerers y se ofrece música, bailes y desfiles de las candidatas que siempre acaba con la proclamación de las máximas representantes de la fiesta. Dos semanas después las Belleas son investidas oficialmente por el alcalde en el acto de Proclamación celebrado en la plaza del Ayuntamiento.

Entrada de bandas

La música es muy importante en esta fiesta, cada hoguera contrata una banda de música para todas las fiestas, con lo cual, pueden haber hasta 2000 músicos llenando las calles de ritmo durante estos días.

La tarde anterior a la plantá los socios de las comisiones de cada Hoguera desfilan con los trajes tradicionales acompañados por las bellezas y las damas de su distrito, vestidas de novia alicantina. Cada hoguera desfila con su respectiva banda de músicos, llenando las calles de música y alegría. En este desfile se otorga premios a las consideradas “mejor conjunto”.

Durante las Hogueras las bandas suelen hacer varios pasacalles para lucir a sus bellezas y visitar las Hogueras de barrios vecinos animando así las calles.

Las comisiones se organizan en barracas, calles valladas donde hay mesas, sillas, un bar y un escenario. Las barracas son costeadas por los barraquers, miembros de la Hoguera, y el uso de mesas suele ser privado aunque la entrada es libre y podemos consumir en el bar y disfrutar de la música.

Las barracas promueven la relación y diversión de los alicantinos, cada año van en aumento y compiten por tener la portada más llamativa ya que también reciben un premio.

La plantà

La noche del 20 de junio se realiza la plantà, se transportan y construyen las hogueras y las barracas. Para facilitar el transporte y montaje muchas calles se cortan al tráfico.

Los monumentos más grandes, de categoría especial, se montan un par de días antes debido a su complejidad. El ensamblaje es complicado y colocar el remate final es la parte más arriesgada pues el monumento puede desmoronarse.

Cada hoguera será valorada por un jurado y las ganadoras recibirán un premio el día de la Ofrenda que consta de una banda y el 10% del coste total de la Hoguera.

Foguerers y barraquers repondrán fuerzas tomando la tradicional coca amb tonyina y bacores y beban “paloma”.

Ofrenda de Flores

El 21 y 22 de junio se hace la ofrenda de flores a la Virgen del Remedio, patrona de Alicante. Como curiosidad comentar que es la ofrenda de flores más antigua de España pues data de 1941.

Las Belleas y damas de cada Hoguera llevan ramos que depositan ante la imagen de la Virgen en la fachada de la Concatedral de San Nicolás, formando un tapiz compuesto por algo más de 10.000 ramos. La madrugada del 24 las flores son retiradas para poder preparar la cremà de la hoguera del ayuntamiento.

Desfile folklórico

El día 23 se celebra una cabalgata de carrozas, grupos de bailarines y bandas de música de diversos países que muestran sus danzas tradicionales. Es un desfile muy bonito y colorido a lo largo del cual se disponen sillas para disfrutar del espectáculo.

Plaza del Ayuntamiento

Cremà

El 24 de junio por la noche, festividad de San Juan Bautista finalizan las Hogueras de Alicante con la cremà. A las 12 de la noche desde lo alto del Castillo de Santa Bárbara se lanza una gran palmera de fuegos artificiales, la cual tiene su origen en 1932.

En este momento, una gran traca encendida electrónicamente por las Bellezas del Fuego adulta e infantil desde el balcón del Ayuntamiento prende la hoguera oficial de la plaza del Ayuntamiento y a partir de ese momento se quemarán las hogueras de cada distrito.

Hoguera ardiendo

Los bomberos vigilan para que todo se desarrolle correctamente, apagan las hogueras y lanzan agua a los espectadores para que se refresquen, lo que se conoce como la banyà.

Los monumentos se queman por la celebración del solsticio de verano, en la antigüedad se creía que el sol no volvería a su esplendor total porque los días iban acortando, por ello se encendían fogatas y se realizaban ritos relacionados con el fuego para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía y purificar a aquellos que lo contemplaban.

Nuestras celebraciones tienen gran influencia de los ritos y tradiciones ancestrales aunque hoy queda también ligada a la influencia cristiana al vincularlo al día de San Juan el 24 de junio ya que realmente la noche más corta (hemisferio norte) o más larga (hemisferio sur) del año es la del 21 de junio.

Fuegos artificiales

Entre el 25 y 29 de junio ambos incluidos, a las 24.00 horas desde la playa del Cocó podemos disfrutar de un espectáculo de fuegos artificiales que dura unos 18 minutos, son fuegos aéreos lanzados al mar formando un espectáculo que nadie quiere perderse, por eso antes de la medianoche la gente acude en masa para coger sitio y disfrutarlo.

Espero que os haya gustado y que os animéis a visitar Alicante en estos días de fiesta, pues bien merece una visita. Os aconsejo llevar calzado cómodo y tener ganas de pasarlo muy, pero que muy bien.

Esgarraet

Una de las tapas típicas o entrantes que primero probé al venir a vivir a València fue el «esgarraet». Esta palabra valenciana describe a la perfección la forma en que se presentan sus ingredientes, como «desgarrados». Se hace con pimiento rojo asado, bacalao en salazón y aceite de oliva virgen extra. A mí me gusta con un diente de ajo machacado y acompañado de ahumados, pero eso es al gusto.

El pimiento y el bacalao se cortan o desgarran en tiras muy finas, luego se pone el aceite y el ajito, y para terminar se pone a los lados un poquito de ahumado. Os voy a poner una foto para que veáis la buena pinta que tiene y os animéis a probarlo. Si lo acompañáis con unas tostadas y una cervecita sabrá mejor. 🙂

¿Cómo se hace?

Si te atreves a prepararlo en casa, calcula que en media hora estará hecho. Necesitas 3 pimientos rojos, unos 70 gramos de migas de bacalao, 3 dientes de ajo y aceite de oliva al gusto.

Se hacen los pimientos al horno (yo siempre hago más de tres porque luego congelo y tengo para más veces y ahorro energía). Una vez que los pimientos están hechos esperas un poco a que se enfríen y los pelas (esto es lo peor por lo pringoso, pero es fácil de hacerlo).

Siempre podéis comprar los pimientos ya hechos y pelados, pero no saben igual. Por cierto, si tenéis chimenea el sabor de los pimientos será top.

Luego los cortamos en tiras, desmigamos el bacalao y machacamos los ajos o los cortamos en trocitos pequeños. Lo mezclamos todo, ponemos el aceite de oliva y lo dejamos macerar. Lo mejor es hacerlo de un día para otro, estará más bueno porque los sabores estarán más mezclados.

Espero que lo disfrutes 🙂 Buen provecho!!